Gorro "Spinner" y el tercer capítulo de Historias Tejidas: El legado de las Moiras. "Justine y la rueca"
- Elena Acosta
- 4 dic 2025
- 6 Min. de lectura
....,y llegó diciembre. El broche final del año, mes de Navidad, reuniones, cenas y descorches.
Pero también el mes que nos anima a volver la mirada y reflexionar acerca de qué hemos decidido "cultivar" durante las cuatro estaciones, qué propósitos hemos perseguido, qué hemos decidido amar o soltar. Un año, un ciclo... toda una historia, toda una vida.
Para esta que escribe, ha sido todo un ciclo intenso..... muchos comienzos, muchos intentos, cambios y movimiento.
Fifi, mi alter ego, ha tomado forma, como la pequeña oruga en la crisálida, finalmente y nace al mundo, tímida a veces, silenciosa, pero presente, respirando
Por eso, este gorro "Spinner" o "tejedora", es no sólo un reto creativo donde mezclo diferentes puntos y texturas, es también un homenaje a este acogedor rincón creativo que ha ido tomando forma durante todo el año.




Esta vez no me ha dado tiempo completar un patrón totalmente completo, pero te puedo contar algo de cómo lo hice.
Instrucciones para el gorro:
Para este gorro utilicé una mezcla de lana merino superwash, yak y seda de @coloscowoolfibers, en los colores agüerro, mar y royisco, (DK).
Para la bandada elástica:
El ancho final del elástico es de 8 puntos.
Inicio (Ancho): Teje una cadena base de 10 cad. (8 puntos para el ancho + 2 cad de altura/extra).
Vuelta 1 (Fila Base): Teje 1 mpa en la tercera cad desde el gancho y luego 1 mpa en cada cad restante. Debes tener 8 mpa.
Vuelta 2 (Elástico Acanalado): Teje 2 cad (no cuentan como punto), gira el tejido. Teje 1 mpa Blt en cada punto de la vuelta anterior hasta el final. Debes tener 8 mpa Blt.
.Repetición: Repite la Vuelta 2 (2 cad, girar, 8 mpa Blt) hasta alcanzar la longitud necesaria para la circunferencia de tu cabeza.
Unión (Cierre del Elástico): Junta los extremos de la tira. Une ambos lados tejiendo 1 pe en cada punto, pasando el gancho solo por el bucle trasero (Blt) de ambos lados a la vez.
.Remate: Al terminar, teje 1 cad y corta el hilo, rematando.
Para el cuerpo del gorro, utilicé el punto 230 del libro " The new crochet stitch dictionary" de Nele Braas y Eveline Hetty-Burkart.
La primera vuelta es de p.b intercalando, la segunda de punto alto y por último una tercera vuelta de pb con dobre punto alto en Relieve por delante. Se repiten las vueltas 2 y tres y se cambia de color.
Luego incorporando de nuevo el color agüerro, realicé algunas vueltas con disminuciones y punto garbanzo según. Finalicé añadiendo un botón rojo.
Y por si te place acompañar tu tejido con alguna historia: Aquí tienes el
vídeo del último capítulo de Historias tejidas: El legado de las Moiras.
y la
transcripción del mismo.
Justine dormía en la habitación de invitados en la mansión de Fiona. A través de un pequeño ángulo en las cortinillas de la habitación, un cálido rayo de sol se colaba anunciando el alba como una caricia sobre la piel de la chica. Ella se despertó despacio, poco a poco se incorporó y tambaleándose por el sueño caminó hacia la redonda ventana. Allí, contempló como el acantilado abría un abismo que desembocaba en la gran inmensidad azul. Hipnotizada por el ritmo de las olas, sentía la vibración que producía el arrastre de las olas en las rocas grises como pizarras. Las crestas del oleaje parecían lamer aquellas enormes piedras, en un beso frenético, engullendo algunas hacia la marea. Justine reaccionó cuando oyó la alarma de su móvil sonar. Se vistió rápido y bajó al salón donde había dejado la noche anterior a Fiona. Mientras bajaba aquellas elegantes escaleras, se preguntaba qué tipo de recado necesitaría esta vez la pobre moribunda mujer.
Al llegar al sofá donde se había recostado la anciana la noche anterior, se quedó paralizada. Bajo aquella gran manta que la misma anciana había tejido, solo había un gran cuerpo de luz. Las formas de la anciana se intuían por el relieve de la manta pero Justine no veía ni su rostro ni sus miembros, sólo un cúmulo de luz densa.
Corrió al baño, pensó que estaba alucinando. Su pulso era intenso y rápido, podía sentir los golpes de su corazón haciendo eco por todo su cuerpo. Se echó agua fría por la cara y se miró al espejo, “¿estoy volviéndome loca?”. Pensó.
Respirando, intentó recomponerse y volver al sofá, intentó convencerse de que probablemente había sido una reacción al cansancio de las últimas semanas, o una alucinación por un bajón de glucosa…
De nuevo rodeó la esquina que llevaba al gran sillón. Allí, encontró de nuevo a la anciana, que parecía dormitar. Fiona despertó y entre balbuceos se preocupó por su estado:
- “Pareces asustada, mi niña”.
- “No es nada, Fiona, creo que sólo estoy un poco mareada, sólo es eso”
- “No hay nada que un buen desayuno no pueda arreglar, ¿verdad?” “Vete a la cocina y sírvete todo lo que te guste. Te agradecería si pudieras traerme algo de té a mí también.”
- “Por supuesto, enseguida vuelvo, tú tranquila y descansa” ,dijo Justine casi tartamudeando.
Al cabo de unos minutos, Justine regresó con té, pastas, pan crujiente, varios patés, mantequilla, huevos hervidos y variedades de chocolate. Justine, estaba hambrienta y disfrutaba de cada bocado de aquellos manjares.
“Verás, Justine”, dijo Fiona. Debemos hacer muchos preparativos. Se acerca la cena de Navidad y sería una buena ocasión para reunirnos aquí, tú, yo, todos los tejedores del grupo y algunos de mis colaboradores. Necesito tu ayuda con las invitaciones y la planificación de la cena, pues es mi estado, poco puedo hacer. No te agobies con todo esto, tienes tiempo de sobra.
Lo que sí me apremia es que vayas a visitar a Michael.”
“¿Michael? Dijo Justine. ¿Quién es…..?
“Michael, es quien me proporciona la lana. Lava, carda, hila y prepara con amor mucha de la lana que yo después tiño. Es alguien muy especial, Justine, tienes que conocerlo”
Llévale esta bufanda que he tejido para él”. Fiona le entregó una bufanda en rojo carmín y azul marino, preciosa y de tacto exquisito. Tenía un delicado bordado en hilo dorado, con apariencia de lenguaje, pero que Justine no podía comprender.
“Su finca no está muy lejos y creo que el sitio te gustará. Aquí tienes su dirección”. En una nota Fiona había escrito “The Old Sentinel Road, Last Spindle before the Sea”.
Mientras te ocupas de esto, escribiré la lista de invitados y te dejaré algunas notas, para que puedas trabajar más tarde.
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Justine se despidió de Fiona y salió por las salidas auxiliares de la mansión. Allí se paró durante unos segundos ante un jardín trasero que se despedía de ella íntimo y azocado bajo la protección de saludables brezos con pequeñas flores púrpuras. La salida se dirigía hacia la carretera vieja que conducía hacia la gran finca de Mist Farm. Se sintió culpable por dejar a Fiona sola en la mansión, pensó que podría ocurrirle algo y ella no estaría allí para ayudarla.
Respirando la húmeda brisa que llegaba de los acantilados, se colocó sus auriculares y se dirigió decidida hacia el vetusto camino. El angosto paseo parecía estar señalizado por la autóctona vegetación de la zona. Ella ensimismada repasaba los últimos cinco años de su vida mientras fijaba su vista en aquellas plantas que iba encontrando a su paso. Mientras miraba las dedaleras y los pinos dejaba atrás los malos momentos de antes de conocer a Fiona. Luego encontró hiedras abrazadas a los viejos y derruidos muros que habían sobrevivido como decrépitas ruinas y se preguntó qué secretos guardarían aquellas estructuras, qué historias podrían contar. Caminó y caminó disfrutando del paisaje del mar a lo lejos. Transcurridos algunos minutos, el camino comenzó a llenarse de violetas silvestres y milenramas. Al levantar la mirada, comenzó a ver grupos de ovejas que pastaban tranquilas, ajenas a todo. Al fondo, a lo lejos se divisaban los establos y una edificación que se asemejaba a una vieja rectoría o casa señorial. Entendió que había llegado a la finca de Michael. Abrió la verja y un border collie, corrió hacia ella ladrando. La miró fijamente y luego corrió hacia la casa.
Continuó caminando recordando el incidente de por la mañana, cuando había visto aquella luz nebulosa en el lugar donde debería haber estado Fiona. Cuando una corneja cenicienta alzó el vuelo, salió de la casa un hombre de pelo color trigo y ojos grises, de figura opulenta e imponente y belleza rotunda, como si un Dios, hubiera abandonado la guerra para encariñarse y acostumbrarse a los cotidianos placeres terrenales. Dejó un hacha cerca de una pila de leña y se sentó junto a su rueca para hilar.
Prudente, Justine desde cierta distancia, alzó la voz para asegurar de que él percibiera su presencia: “Hola, me llamo Justine, vengo de parte de Fiona. Me ha dado esto para ti”. Insegura por la incómoda situación, mostraba la bufanda como quien ondea una bandera en son de paz.
Él la miró y con una leve y amable sonrisa, dijo: “sé quién eres, he oído hablar de ti, pasa y hablaremos dentro”. Y levantándose se adelantó para guiarla hacia la entrada principal de la casa…
¡Déjame un comentario y cuéntame qué te parece! Hasta la próxima





Me encanta la novela, sus descripciones te hacen vivir lo contado.Son realmente extraordinarias.Personajes que mantienen el interés desde la primera página. La intriga cada vez mayor me hacen esperar el siguiente capítulo con la misma avidez que lo leo. Enhorabuena a la escritora.
Cada vez hay más intriga con unos personajes llenos de misterio. Genial las descripciones.